Gaslight

Si tuviera que decir lo que en mi cabeza es el cine clásico seguramente describiría algo muy parecido a ver una película como esta: cero cursilería, un malo estupendo, una mujer indefensa que al final se vuelve fuerte (¿o no?), una localización que acojona tanto o más que sus personajes, una cámara que se mueve entre las paredes sigilosamente y sobre todo una historia interesantísima que, partiendo de una premisa algo folletinesca nos va guiando sibilinamente hasta un final inesperado en la época aunque esperado para el espectador más o menos avispado (yo no, que quede claro). Mi primer encuentro con Charles Boyer no ha podido ser más acertado: mis chaladuras anteriores pensando en Bergman como una actriz cursi se han esfumado y la metáfora de la luz de gas que se atenúa cuando está ocurriendo el mal me ha parecido fascinante.