En la quinta temporada de The Office los guionistas, lejos de mostrar signos de agotamiento, demuestran que se puede arrastrar un poquito más bajo a cada uno de los personajes y seguir disfrutando con ellos. Estoy totalmente enganchado a la sensación “me siento mal pero me gusta” que me provoca esta serie, y cada reencuentro confirma que es mi serie favorita de todos los tiempos: la que tiene el mejor casting, la que me obliga a beberme con ansia cada capítulo y la que me hace ver los extras religiosamente buscando atisbos de genialidad que se quedaron en la sala de montaje. Y aunque en esta quinta temporada no haya un cénit de la ficción televisiva como hubo en la cuarta (La cena, ese capítulo), tiene situaciones nada desdeñables. Y si, me estoy acordando en estos momentos del simulacro de incendio organizado por Dwight.
Posted on Wednesday, 7 April 2010
The Office S05
Notes