Mala semilla

Es casualidad que haya visto dos películas de temática parecida como Mala semilla y El otro, aunque en la presencia de niños malignos se acaben todos sus parecidos. En la película de LeRoy las malas acciones de la niña (insufrible es poco) arrastran a los personajes que comparten protagonismo con ella, especialmente su madre, a hacer cosas que nunca pensarían que harían. Es curioso como, al igual que en Almas desnudas, todo transcurra cuando el cabeza de familia abandona el hogar, como si su presencia evitara cualquier tipo de mal y su ausencia provocara todo tipo de desastres. Y a pesar de que la interpretación de Nancy Kelly sea bastante acartonada (con lo peor del cine clásico: gestos exagerados y muy marcados, caras de desesperación absoluta) y de que la niña es asesinable cada vez que hace una reverencia, la película va in crescendo e interesa por ver hasta donde llega la maldad de la hija y hasta donde la acompaña la madre. Si tan sólo se hubieran atrevido a cortar 10 minutos antes del final (tras la escena madre-hija del sofá) la cinta se hubiera alejado un poco de su origen teatral, que a veces le baja el ritmo a la historia con escenas largas y muy estáticas. Para mi no es un obstáculo y no me impidió disfrutarla, pero hay que avisar.
Por cierto, atención a los créditos finales:inenarrable.